Por lo tanto, los amantes de esta bebida en esta pequeña nación de América del Sur están acostumbrados a obtener su vino ya sea de Chile o Argentina, o por supuesto de países como Francia, España y otras naciones europeas. Tal vez por eso el consumo de esta bebida se limitó a los grupos de altos ingresos aquí.

Pero aparentemente esta tendencia está empezando a cambiar. El consumo de vino ha comenzado a dejar de ser un lujo y se está convirtiendo en un hábito diario. Según un reciente artículo en el periódico “El Comercio” de Quito, el gusto por el vino está creciendo entre los ecuatorianos. De hecho, varias marcas nacionales se han abierto camino en los mercados nacionales y extranjeros, y con un éxito considerable. Según este diario, aunque el mercado ecuatoriano es pequeño, el consumo de vino por persona muestra un marcado incremento en los últimos diez años. Quito, Guayaquil y Cuenca son las principales ciudades ecuatorianas donde el vino se bebe cada vez más en las comidas e incluso en las reuniones.

Este aumento del consumo va de la mano con el cultivo de más y mejores vinos ecuatorianos. Varios amantes de esta bebida de uva se han arriesgado y, aconsejados por expertos extranjeros y nacionales, se han arremangado para empezar a producir vino ecuatoriano de cosecha propia. Una de estas marcas es "Dos Hemisferios", cuyo vino ya ha recibido nueve premios internacionales. Las cinco marcas de esta empresa (Paradox, Mist, Enigma, Del Morro y Cruise) también han sido reconocidas por su calidad por expertos en vino en catas a ciegas.

Junto con la producción de vino en el país, también ha crecido la oferta y la diversidad de marcas extranjeras. Las principales ciudades del país, Quito y Guayaquil, pueden presumir de tener los mejores vinos en sus restaurantes, así como de tener vendedores especializados y cada vez más conocedores en las tiendas. Además, la "Cofradía del Vino" fue fundada en 2002 con el objetivo de educar a la gente sobre el vino y el consumo de vino.