Los Pristiños son un primo de los buñuelos más conocidos que también son un postre de Navidad popular en América Latina y España. Una de las principales diferencias entre los pristiños y los buñuelos es que los pristiños se hacen con polvo de hornear mientras que los buñuelos se hacen con levadura. La masa del buñuelo es también una masa más líquida. En Ecuador, ambos se suelen servir con el jarabe de panela y los buñuelos también se pueden hacer con harina de maíz y con yuca o mandioca.

Si han probado por primera vez los pristiños, recordaran sabores parecidos a un pastel frito o buñuelo francés llamado les bugnes, que suena mucho a buñuelos. En Francia los comen durante el “Mardi Gras”. Esto a su vez me recordó a unos pasteles fritos llamados chiacchiere que Rossana, que regularmente, se hace durante el Carnaval. Es probable que haya una conexión entre los diferentes buñuelos de vacaciones europeos y los latinoamericanos, y siempre es interesante ver cómo cada país (o región) añade su propio toque distintivo a la receta.

La receta de estos pasteles fritos es sencilla, que se suelen hacer en la capital Quito y sobre todo para Navidad y/o cualquier otro evento religioso; resulta que su nombre viene de la palabra Pestiño, que por cierto accidentalmente se suele escribir mal; la palabra original nace en la región sur de España Andalucía y es también una tradición navideña... se debe decir que no es de extrañar su origen, considerando la estrecha conexión que tienen España y Quito. 

Esta es una receta que han sido pasadas de bisabuelos y/o abuelos, que no había especificaciones sobre las cantidades de los ingredientes y así es exactamente como lo obtuvieron o prepararon la primera vez nuestras madres ecuatorianas, que pasaron la receta a sus hijas, y así sucesivamente.