La cocina del Ecuador está formada por la influencia de otras culturas que llegaron al país en la época de la conquista y después. Para el siglo XVII y XVIII, estas culturas fueron la indígena que ya habitaba el territorio, la española que llegó en los viajes del descubrimiento y la africana que trajeron los iberos como esclavos para trabajar en las minas y los cañaverales. Para el siglo XIX, llegaron los franceses y los ingleses, los cuales integraron su gastronomía aplicada a toda clase de platos e ingredientes. Las costumbres alimenticias, entre otras, de los ancestros indígenas de la región ecuatoriana se vieron cambiadas, por un lado, a raíz de la conquista con la presencia de andaluces, valencianos y aragoneses, entre otros, quienes se impusieron sobre los guisos de la Iguana, el manatí o los insectos para reemplazarlos, por ejemplo, por el ganado vacuno; y por el otro lado, con las preparaciones y las costumbres africanas, especialmente en las zonas costeras. La variación en los platos y las influencias en las mesas ecuatorianas depende de la zona de donde provenga así como de los recursos naturales que se dispongan en una región, así mismo los climas múltiples o los desarrollos sociales desiguales pueden repercutir en el crecimiento de una cocina propia y marcar la diferencia.

Encuentro gastronómico entre dos mundos

La llegada de España a estas tierras fue, en cuanto a la comida, pródiga de sorpresas. Fue un encuentro de mundos diferentes, con elementos propios y costumbres diversas. Y los conquistadores, absortos ante un mundo exuberante que no alcanzaban a entender, a duras penas acertaron en nombrar frutos y comidas de América tomando como ejemplo las cosas de su tierra que de alguna manera le encontraban parecido: a la palta la llamaron pera; a la quinua, arroz pequeño; al mamey, melocotón; a la tuna, higo; a la flor de maguey, alcaparra; a la tortilla, pan; a la chicha, vino… Pasada la sorpresa, los europeos se adhirieron con entusiasmo a los frutos y platos americanos, y los indios, al menos en esto, lograron llegar a consenso, que era más bien una victoria. El aporte español a la cocina ecuatoriana fue de carácter doble: por una parte, trajo a la región del Ecuador elementos y experiencias europeas y africanas; por otra, permitió el intercambio de cosas y animales aborígenes hasta entonces de uso local y limitado. Fue así como llegaron cerdos, reses y ovejas, pavos, gallinas, ajos y cebollas, trigo, cebada, habas, coles, tomates, cítricos, plátanos y caña de azúcar. Enriquecida con nuevos elementos, la cocina popular ecuatoriana pudo desarrollar sus propias tradiciones regionales, inventar nuevos platos y cocinar tierna y amorosamente, durante tres siglos, los potajes de la suculenta gastronomía nacional. Uno de los hechos más significativos de la nueva situación fue la adopción popular del chancho, el borrego, los pavos y las gallinas, que pasaron a convertirse en animales domésticos de la mayoría de la población, mejorando la dieta y reforzando el arte culinario.

Turismo en la cocina ecuatoriana

Debido a la historia de diversas influencias culturales en el Ecuador, su gastronomía es rica, abundante y llena de sabor, además de variada. En la cocina ecuatoriana se destaca la diversidad de ingredientes de gran calidad, con los que se elaboran sus platos, entre los que se encuentran los pescados y mariscos, las carnes de cordero, cerdo, vaca y pavo, también son protagonistas las papas, el maíz, y las verduras. En la gastronomía ecuatoriana se utiliza mucho las especias como el ají, cilantro, perejil, canela, etc., dando así un excelente sabor a sus platos. Pero no sólo se goza de una diversidad en comidas saladas o platos fuertes, sino que también en lo que concierne al toque dulce nada mejor que hacerlo probando los dulces típicos de Ecuador como las cocadas, dulce de leche, además de ricas frutas tropicales como el mango, maracuyá, papaya, piña, melón, etc., con los que se elaboran ricos helados y zumos refrescantes.

A pesar de que el Ecuador no sea en extensión un país muy grande, sí lo es en sus tradiciones gastronómicas, una de las más sabrosas y popular de América.