El mortiño, o el arándano azul, es una baya naturalmente orgánica. La planta del mortiño puede medir desde 1,50 hasta 7 metros de altura. Crece de manera silvestre en los páramos andinos de Chimborazo y Tungurahua del Ecuador, entre los 2.200 y 3.400 metros sobre el nivel del mar. Se cultiva entre septiembre y noviembre, y la vida productiva de las plantas puede prolongarse hasta por ocho décadas. El mortiño es sometido a un proceso de domesticación, es decir, que se traslada la planta a un terreno preparado con mejores condiciones de iluminación solar, buenas pendientes y tierras ácidas. Después de trasplantada, puede tardar hasta tres o cuatro años para alcanzar un óptimo nivel de producción. Los frutos del mortiño son redondos, de 1,2 cm de diámetro aproximadamente, de color verde en la etapa de crecimiento y rojo oscuro, dando la apariencia de negro o violeta, cuando alcanza su madurez. Este fruto es saludable y ecológico, ya que contiene altas cantidades de vitaminas,  antioxidantes y radicales libres que protegen al ser humano de los componentes tóxicos que adquiere cuando consume alimentos industrializados o cultivados con agroquímicos. Adicionalmente, el mortiño tiene un sabor único, entre dulce y ácido, que se acopla con la mayoría de proteínas como el cerdo, el pescado y el pollo; y son el acompañante ideal para los dulces, el chocolate, el plátano maduro, el maracuyá y diversas recetas de repostería ecuatoriana.

Súper poderoso arándano azul latinoamericano

Existen unas 800 especies de mortiños latinoamericanos. Sin embargo, hay dos especies en particular, nativas de Centro y Sudamérica, que se han ganado el título de “súper frutas” por el extraordinario nivel de compuestos antioxidantes y su potencial beneficio para la salud. Estas dos especies de arándano azul contienen una cantidad de dos a cuatro veces más grande de antioxidantes que los arándanos norteamericanos (que antes se pensaba que eran los más poderosos). Se trata de las especies cavendishia grandifolia y anthopterus wardii. Estas especies del mortiño crecen de manera silvestre en los páramos andinos ecuatorianos y son muy demandados a nivel internacional, sobre todo en Europa y Estados Unidos. El beneficio tan ambicionado de los antioxidantes es que previenen el estrés oxidativo del organismo, una reacción química que daña o mata las células y que produce varios trastornos, incluido el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Aunque existe una variedad de alimentos, en particular frutas y verduras, que contienen altos niveles de antioxidantes, se ha descubierto que los mortiños son fuentes particularmente ricas en ellos.

Las múltiples aplicaciones de la perla andina

El mortiño tiene un alto contenido de fósforo, fibra, calcio y vitaminas B1 y C. El fósforo es un mineral que ayuda a mejorar la memoria y sirve para la formación y la fijación de calcio de los huesos. Por ello se recomienda su consumo en especial a las mujeres embarazadas y niños. También es una rica fuente de vitamina C, lo cual previene infecciones. Los pigmentos del mortiño contienen flavonoides (sustancias vegetales) que proveen los beneficios antioxidantes. La vitamina B es buena para el sistema nervioso, su deficiencia provoca alteraciones como depresión. La fibra estimula la digestión y previene el estreñimiento. Por estas ventajas nutricionales se recomienda aprovechar esta fruta. La dosis indicada es media taza diaria, durante la época de cosecha. Según los expertos, es preferible comerlo crudo y fresco, porque en la cocción se pierden las vitaminas. Las personas que tienen problemas de gastritis o úlceras deben moderar la ingesta del mortiño a media taza a la semana, porque la acidez activa la enfermedad. Adicionalmente, estudios recientes han indicado que el mortiño contiene propiedades antiinflamatorias que podrían tratar afecciones pulmonares. Sin embargo, todavía es necesario llevar a cabo más estudios.

En la cocina, el mortiño tiene otros usos, por ser ácido y aromático suele utilizarse en recetas saladas y dulce, como por ejemplo compotas, mermeladas, helados, tortas, pie y batidos con leche. También en salsas para acompañar las carnes de res, cordero o pollo. Este fruto se usa para preparar la famosa bebida ecuatoriana “colada morada”, la cual se complementa con la frutilla, mora y babaco, frutas que también son ricas en calcio, fósforo y las vitaminas B 1 y C.