De acuerdo a datos históricos, el aguacate es originario de Mesoamérica, de hecho su nombre se deriva de ãhuacatl  una palabra de la lengua mexicana náhuatl que se traduce como testículo, por la similitud en la forma oval y por su particularidad de colgar en los lados.
 
En Sudamérica este fruto se conoce desde la era precolombina cuando la civilización inca conquistó la tribu de las paltas, un grupo jíbaro asentado entre el norte del Perú y la parte sur de Ecuador, que hoy día corresponde a la provincia de Loja, donde abundaba este árbol, surgiendo de aquí la denominación palta con la cual es conocido en otros países de la región.
 
En la gastronomía ecuatoriana el aguacate ocupa un lugar privilegiado, siendo utilizado como acompañante o muchas veces como ingrediente principal en sus platos. Su cultivo es bastante extenso en el país gracias a las condiciones de los suelos y al clima, permitiendo obtener una diversidad en tipología y sabor.
 
Entre las variedades de aguacate que comúnmente se encuentran en Ecuador destacan el guatemalteco o fuerte, un fruto grande con forma de pera, piel verde, gruesa y con una pulpa bastante cremosa. Otra variedad es el nacional o mexicano de muy buen sabor, de tamaño pequeño, forma redonda y piel oscura. También está el tipo antillano que solo se consume en el litoral y el Hass que es un híbrido destinado principalmente a la exportación.
 
El aguacate está disponible durante todo el año en Ecuador, por lo que es muy frecuente sea utilizado en diversos platos tradicionales como la famosa ensalada de aguacate con palmitos, preferida de los ecuatorianos, o en unos aguacates rellenos con camarones, también el inigualable y suculento guacamole a la ecuatoriana